viernes, 17 de agosto de 2007

Alan García intenta frenar el pillaje en Perú afirmando que nadie morirá de hambre


El presidente Alan García, ha hecho un llamamiento a los damnificados por el fuerte terremoto que el pasado miércoles sacudió el sur del país para que no caigan en la desesperación porque, según les ha granatizado, el Estado estará presente para prestarles ayuda.

"Nadie va a morir de sed ni de hambre (...), cualquier grito destemplado forma parte de la desesperación o la histeria comprensible", subrayó el jefe de Estado, quien advirtió que se impondrá el orden para evitar actos de pillaje o de violencia.

García, que se encuentra en Pisco, la ciudad más afectada por el sesímo, ha reconocido que habrá problemas momentáneos, pero ha asegurado a los peruanos que se enviarán alimentos y agua potable de forma paulatina. "Lo más urgente en este momento era enterrar a las personas fallecidas y desplazar a los heridos más graves a Lima", precisó.



Más de 300 ataudes

El mandatario ha indicado que en las últimas horas llegaron a la ciudad más de 300 ataúdes y ya han sido trasladados 436 heridos. Además, se habilitarán centros educativos que tenga solidez como albergue momentáneo para los damnificados.

Por último, García ha recordado que lo que se necesita con mayor urgencia son alimentos y si alguna entidad desea realizar algún tipo de donación puede coordinarla directamente con el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), según informa la prensa local.

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