domingo, 10 de julio de 2011

El gran cantautor Facundo Cabral muere acribillado en Guatemala


La escena es cruda: una camioneta Range Rover perforada con numerosos disparos, a la entrada de la estación del Cuerpo de Bomberos Municipales de Guatemala. Un grupo de agentes del ministerio rodea el cuerpo ensangrentado de Facundo Cabral. Cerca del cadáver, su bastón. El cantautor argentino de 74 años, parte del cancionero latinoamericano por temas como No soy de aquí, ni soy de allá o No estás deprimido, estás distraído, fue acribillado en el país centroamericano cuando se dirigía al aeropuerto internacional de La Aurora, luego de ofrecer un show en ese país ante cinco mil personas. En el trayecto, según informó el gobierno guatemalteco, tres autos interceptaron el auto y dispararon unas 25 a 30 veces. El cantante recibió entre ocho y 10 impactos de bala en la cabeza y área del tórax y murió instantáneamente.

El asesinato impactó por su crudeza, incluso en un país donde a los carteles de la droga se les responsabiliza por alrededor de 18 crímenes diarios por "ajustes de cuenta" que en su mayoría quedan impunes. El Presidente de Guatemala, Alvaro Colom, dijo en conferencia de prensa desde la Casa Presidencial estar "consternado por este hecho cobarde". Decretó tres días de duelo oficial, dijo que la repatriación de los restos del cantautor a Argentina será "lo antes posible" y aseguró que, según las primeras investigaciones, el ataque no fue dirigido contra el cantante, sino hacia el empresario nicaragüense que lo acompañaba. Y agregó que los responsables eran sicarios que planificaron la emboscada. La oficina de la presidencia señaló que Colom llamó a Cristina Kirchner para ofrecerle condolencias.

El ministro de Gobernación, Carlos Menocal, también coincidió que las primeras evidencias dicen que Fariña era el objetivo del atentado -sin explicar posibles razones, aunque la prensa transandina asegura que había recibido amenazas-, por la trayectoria de los disparos. En tanto, la Premio Nobel de la Paz 1992, la dirigente indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, llegó hasta el lugar del crimen y aseguró que el artista había muerto "por sus ideales", sin explicar mayormente sus palabras. Mientras, unas 200 personas se apostaron en el lugar exigiendo justicia, con carteles que decían "perdón Argentina" y con fotografías de Cabral.


La mañana fatídica

Según se ha podido reconstruir por relatos de testigos, Cabral dejó ayer por la mañana el hotel Tikal Futura, donde alojaba, junto a su mánager, David Llanos, que subió a otro auto. El empresario Henry Fariña, que había coordinado la visita del artista, ofreció llevar a Cabral en su camioneta Range Rover, aunque la noche anterior el argentino había manifestado su intención de irse en el bus del hotel donde se quedaba al aeropuerto.

Los escoltaban una patrulla de la policía civil y otro auto con guardaespaldas. En el trayecto, tres furgonetas realizaron la emboscada al auto donde iba el cantautor, quien estaba sentado como copiloto. Bajaron sus vidrios y comenzaron a disparar con fusiles. La comitiva del artista trató de hacer frente al fuego y Fariña se lanzó hacia un cuartel de bomberos, para pedir auxilio. Tras ello, quienes llegaron a socorrerlos encontraron muerto a Cabral y en estado grave al empresario artístico, quien fue trasladado a un recinto asistencial.

El jefe de Instituto Nacional de Ciencias Forenses informó que Cabral murió del disparo que recibió en la cabeza y que, además, tenía otras dos perforaciones de bala, en un brazo y en la espalda.

Cuarenta años de carrera

Durante su larga carrera, Facundo Cabral fue una docena de veces a Guatemala, tal como a buena parte de los países latinoamericanos. Su carrera partió de manera informal, en 1959, como cantautor en un hotel de Mar del Plata. Pero en rigor, fue en 1970, cuando registra su clásica No soy de aquí, ni soy de allá, que logra darse a conocer, para luego terminar grabando junto a Julio Iglesias, Pedro Vargas, Neil Diamond y Alberto Cortez, con quien registró un par de discos y giras como Lo Cortez no quita lo Cabral. Ayer, él habló por su amigo: "Se pierde un buen tipo, pero además, a un artista que aportó una cosa diferente a la música argentina".

Durante la dictadura militar argentina, dado el tono de crítica social en las letras de sus canciones, se exilió en México, hasta 1984. A su vuelta ofreció numerosos shows de reencuentro, ya convertido en un referente de la música argentina, con una veintena de álbumes editados.

La gira por la que había ido ahora a Guatemala era parte de su despedida artística. El cantante estaba perdiendo la visión y muy delicado de salud. Hace un par de años, había resumido su vida a modo de epitafio: "Fue mudo hasta los nueve años, analfabeto hasta los 14, enviudó trágicamente a los 40 y conoció a su padre a los 46. El más pagano de los predicadores cumple 70 años y repasa su vida desde la habitación de hotel que eligió como última morada".

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